martes 20 agosto 2019
Adios a Europa de la peor manera

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Adios a Europa de la peor manera

28/11/2013
MIGUEL GONZÁLEZ/DIARIO VASCO.COM Colorín colorado este sueño se ha acabado. La Real se despide de Europa por la puerta de atrás, después de firmar su peor partido en la competición y ofrecer una imagen de indolencia indigna de un equipo de Champions. Así como en citas anteriores dio siempre la cara a pesar de que luego los resultados no le acompañaran, en esta ocasión bastó un regalo defensivo pasada la media hora para disolverse como un azucarillo y quedar entregada en las manos de un Shakhtar que tampoco necesitó pisar el acelerador para lograr una goleada.
 
Un triste final para la aventura más apasionante de la última década, que únicamente merecía un poco más de pasión, vigor y entusiasmo por parte de los jugadores sobre el césped. El mismo que pusieron los tres centenares de fieles seguidores que se cruzaron el continente para estar junto a su equipo y que vivieron una auténtica pesadilla.
 
Fue bonito mientras duró. Con todo, y a pesar de la eliminación, vivir una jornada de Champions resulta emocionante, al menos hasta que el balón echa a rodar. Porque uno se da cuenta de lo importante que es estar aquí, aunque vaya usted a saber cuándo nos volveremos a ver en otra de éstas. Han sido muchos los habitantes de Donetsk que durante estos días han identificado los colores blanquiazules por la calle con el club. ¡Karpin, Karpin! o ¡basqui, basqui! eran sus reacciones más habituales. Dos horas antes del encuentro resultó grato comprobar en el principal canal deportivo del país, que emitió un especial del partido desde doce horas antes, uno de los reportajes de presentación sobre la Real.
 
Junto con las imágenes habituales de los Griezmann, Vela, Prieto y compañía se unían otras más antiguas en las que aparecían desde el mítico Luis Arconada, pasando por Bakero hasta llegar a Xabi Alonso, del que se rescataba su gol al Galatasaray en Estambul con la zamarra blanquiazul de hace diez años. Les presentaban como los iconos de un club que, recordaban, «ganó en su tiempo dos Ligas al Madrid y Barcelona», según nos tradujo amablemente un periodista local en la sala de prensa. Visto lo visto aún faltan por adquirir muchos de los valores que caracterizaron a este trío de fenomenales futbolistas.
 
Ansotegi por Mikel en defensa. Arrasate sorprendió con la alineación que puso en liza al situar en el eje de la zaga a Ansotegi junto a Iñigo Martínez en detrimento de Mikel González, que se quedó en el banquillo después de las facilidades ofrecidas en defensa frente al Celta. Cadamuro, como se esperaba, ocupó el lateral derecho por segunda vez en esta temporada -lo hizo también ante el Atlético- en lugar del lesionado Carlos Martínez, mientras que Elustondo fue el pivote en ausencia del sancionado Markel. Pardo ejerció de volante después de que Zurutuza no terminase de recuperarse de su esguince de rodilla, con Prieto de enganche. Arriba volvió a jugar con nueve falso, como ante el Celta, con Chory, Vela y Griezmann como vanguardia. Dio igual todo porque ninguna línea del equipo funcionó como bien refleja el resultado.
 
Pérdidas y falta de profundidad. La Real pareció entrar con ganas en el partido al adueñarse del balón en los primeros minutos con largas posesiones mediante las que trató de sacudirse la embestida rival. El Shakhtar metió el culo atrás y le dejó terreno para tratar de correr la contra. En este tiempo inicial un pase de Elustondo a Vela, que cayó en fuera de juego, y una asistencia de Pardo al mexicano cuyo remate desvió un defensa fue lo más destacado.
 
Pero la Real cometió dos errores imperdonables que le condenaron antes del descanso. No tuvo profundidad por la ausencia de un pasador en zona de tres cuartos y perdió muchos balones en la zona de creación, en especial Cadamuro, que le hicieron sufrir las contras ucranianas. Además, con Douglas y Bernard jugando a pierna cambiada por las bandas para permitir las rupturas de Teixeira desde segunda línea, el juego interior era monopolizado por un Shakhtar que, sin forzar la máquina, llegaba con peligro. Teixeira, tras pase de Douglas, puso a prueba a Bravo. Después la jugada se repitió por la banda contraria, con pase en profundidad de Luiz Adriano a Bernard y remate desviado de éste en inmejorable posición. El ariete brasileño estuvo a punto de marcar tras una frivolité de Cadamuro al hacer una ruleta al borde del área -la acción fue anulada por fuera de juego- y Srna, en un golpe franco desde la frontal del área que repelió el larguero.
 
Errores imperdonables. Tanto va el cántaro a la fuente que un córner sacado en corto entre Srna y Douglas pilló dormida a la defensa realista y fue aprovechado por Luiz Adriano para marcar. Al saque de esquina se había llegado por una pérdida de Cadamuro en ataque y una mala cesión de Griezmann. Fallos en cadena.
 
El tanto en contra espoleó algo a los blanquiazules en los instantes finales del primer acto, con un córner indirecto colgado por Cadamuro que Iñigo envió alto en inmejorable situación. La Real se marchaba a los vestuarios dejando la impresión de que había estado bien colocada pero sin la agresividad suficiente para robar balones con los que contragolpear ni la lucidez para dar un pase ganador.
 
En el inicio de la segunda mitad los malos augurios se vieron completados con el segundo tanto, un nuevoregalo de la zaga. Iñigo Martínez quiso ceder el balón hacia atrás con la cabeza con tan mala suerte que se lo entregó a Teixeira para que éste se fuera en velocidad de Ansotegi y fusilase a Bravo. La cosa estaba vista para sentencia. En un torneo de semejante nivel, errores así condenan al más pintado.
 
Quedaba toda la segunda parte por delante y la Real estaba eliminada. Pudo reengancharse al partido en un derechazo de Griezmann que desvió Pyatov al poste, pero fue un espejismo porque el Shakhtar machacó al contragolpe a un conjunto blanquiazul que para entonces había desaparecido del campo. Una jugada de ataque por la derecha con centro de Cadamuro se convirtió en el 3-0 porque nadie fue capaz de parar a Teixeira en el pasillo central. Douglas, al igual que hizo en el cuarto, finalizó de forma espectacular rematando a una Real que hacía tiempo que se había entregado.


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  • grada 360

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