sábado 24 agosto 2019
La remontada de costumbre

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La remontada de costumbre

26/11/2013
EL CORREO.COM De remontada en remontada. Así transita el Athletic de Ernesto Valverde esta temporada, cada vez más asentado en las posiciones europeas y a un punto del Villarreal, el equipo que ocupa la cuarta plaza. La historia se repite casi cada jornada y demuestra la fe en sus posibilidades de este Athletic que a falta de buen juego, derrocha coraje, esfuerzo y trabajo para levantar situaciones adversas. En La Rosaleda, los rojiblancos dejaron que el Málaga se adelantara en la primera parte y creyera en sus posibilidades, pero tras el descanso se vio otro equipo. Ese que lucha sin desmayo y que no baja los brazos en ningún momento, ese que a partir de los cambios de su entrenador se viene arriba hasta dar la vuelta al marcador y que le permite seguir con los ojos y la ilusión puestos en la Champions.
 
Valverde sorprendió con la alineación, al colocar a Ander Herrera en la banda derecha y dejar a Susaeta en el banquillo. Por contra Guillermo, como se preveía, ocupó el ataque en la plaza del sancionado Aduriz. Su experimento no tuvo el efecto deseado, porque el Athletic no jugó una buena primera parte, ni mucho menos. Es más, al exzaragocista no se le vio cómodo en su nueva posición y cayó con relativa frecuencia al centro, por lo que el equipo apenas volcó el juego por ese costado.
 
De todos modos, fue el Athletic el que tuvo mayor tiempo el control del partido durante los primeros 45 minutos. La presión de los de Valverde creó muchos problemas a un Málaga espeso, muy alejado de aquel buen equipo que tuvo Manuel Pellegrini las dos últimas temporadas. La pérdida de potencial es evidente en el club de la Costa del Sol, en especial en el apartado de jugadores creativos. La primera media hora fue favorable a los intereses rojiblancos, pero el problema fue desperdiciar esa superioridad que se evidenciaba en el ambiente sin crear apenas ocasiones. Aún así, Guillermo tuvo en su cabeza el 0-1, pero su remate lo sacó un defensa bajo los palos.
 
Al superar la media hora, el encuentro cambió. Fundamentalmente porque la presión del Athletic en la salida de balón del Málaga bajó. Eso permitió que jugadores como Juanmi o Antunes se asomaran al encuentro, y que el peligro se trasladara a la portería de Iraizoz, inédito hasta entonces. Ellos dos crearon las dos primeras ocasiones claras del Málaga, y a la tercera, Juanmi remató a la escuadra un envío de cabeza de Angeleri. De tener el encuentro controlado, el Athletic se fue al descanso una vez más con un marcador en contra.
San José y Muniain
 
Tocaba remontar una vez más, y como suele suceder en estos casos, Valverde movió el banquillo para afrontar la segunda parte. Susaeta entró por Ibai, con lo que Muniain pasó a la izquierda y Herrera al centro. Poco después fue De Marcos el que entró por Mikel Rico y Toquero lo hizo por Guillermo. Con media hora por delante, el Athletic se hizo dueño del partido, con un Málaga que se echó descaradamente atrás. Quedaba un mundo para atrincherarse y así lo vio el público de La Rosaleda y también los jugadores rojiblancos, que tuvieron paciencia para llevar el empate, gracias a San José a la salida de un córner.
 
El empate era la consecuencia lógica de la superioridad del Athletic, en un desarrollo ya conocido esta temporada. La reactivación del equipo que llega con el marcador en contra y con la revolución de los cambios. La autoexpulsión de Portillo en el minuto 82, con el Málaga asfixiado y pidiendo la hora, puso en bandeja la victoria del Athletic, que llegó con un gol de Muniain en el 84. De ahí al final, La Rosaleda romó el protagonismo, pidiendo la marcha de Bernd Schuster del banquillo local y abroncando a sus jugadores. Pero esa historia no iba con los rojiblancos. El trabajo ya estaba hecho. Remontada y 26 puntos en 14 partidos. No se puede pedir más.


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