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Un ciclón llamado Athletic

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Un ciclón llamado Athletic

21/01/2014
JON RIVAS/ELMUNDO.ES Un ciclón pasó por San Mamés durante 20 minutos y barrió lo que quedaba del Valladolid, metido en el desván, esperando que amainara el temporal. Cuando salieron de su refugio los hombres de Juan Ignacio Martínez, se encontraron un paisaje arrasado. Se habían quedado en nada. 
 
El Athletic sigue firme en su apuesta por estar arriba, muy arriba. Y lo volvió a demostrar frente a un Valladolid que planteó dudas cuando se adelantó en el marcador, pero que no pudo soportar la presión de San Mamés, la intensidad del fútbol rojiblanco. Un ciclón en la segunda mitad. A pesar del accidente de la primera. Un desajuste defensivo y un gol del Valladolid. Ese fue el balance de una primera fase desadfortunada, en la que el Athletic fue manifiestamente mejor, contó con varias oportunidades para abrir el marcador primero o para igualarlo después, y sin embargo, se fue a la caseta con desventaja.
 
Una desgracia como otra cualquiera. El gol visitante llegó en el minuto 15. Óscar, tal vez en fuera de juego, concluyó un contragolpe del Valladolid después de que Herrera, en la otra área, perdiera el balón en un mal pase. Ebert dirigió la ofensiva en la que Laporte y Gurpegui no estuvieron muy afortunados.
 
El resto de la primera mitad fue rojiblanca completamente. A los cuatro minutos, un acción que comenzaron Beñat e Iturraspe concluyó en un disparo de Herrera a pase de Aduriz. Mariño respondió enviando la pelota a córner. Se animó la grada con el empuje de los jugadores, que salieron enchufados al partido. Llegó luego el accidente del gol visitante y después una doble ocasión de Aduriz, apenas tres minutos más tarde.
 
Los errores de Estrada Fernández
 
Más tarde, el árbitro, Estrada Fernández, también adquirió su parcela protagonística cuando se tragó un empujón de Peña a Aduriz en sus narices, y una clara mano de Berdich que neutralizó un centro de Susaeta que buscaba el punto de penalti. No quiso saber nada en las áreas el alicantino.
 
En fin el Valladolid sacó una renta imponente para sus méritos sobre el campo, mientras el Athletic se estrellaba una y otra vez contra la muralla pucelana. Once córners sacaron los bilbaínos en el primer parcial. Y el segundo comenzó igual. Esta vez, con el añadido de la exhibición de Diego Mariño, el portero gallego del Valladolid, que se estrenó tras la pausa con dos paradones a disparos de Ibai primero e Iraola después.
 
El Athletic estaba jugando entre bien y muy bien y daba la sensación de que en cualquier momento le llegaría en premio, porque su rival cada vez reculaba más, se escondía con todas sus pertenencias en el área, invocando a Mariño, su portero, sin siquiera desahogar su campo saliendo al contragolpe.
 
Iturraspe dirigía desde el puente de mando. Una vez a la derecha, la siguiente a la izquierda. Hasta que al portero gallego se le acabó la suerte. Fue después de un disparo de Aduriz, que rechazó el guardameta a la primera, pero la pelota le llegó a Ibai que cruzó al otro palo con el portero ya vencido. Abría el Athletic la caja de los truenos. Se desataba la tempestad que acabó en el segundo gol rojiblanco. Centró Ibai desde la izquierda, cabeceó con intención Aduriz hacia el segundo palo y allí llegó De Marcos para tocar de cabeza desde cerca y voltear el marcador.
 
Doblete de Ibai
 
Ya sabía San Mamés entonces que el Athletic iba a ganar aquel partido. La impresión era ya que aquel vendaval parecía imparable. El 3-1 llegó enseguida. De Marcos le hizo un bloqueo a un defensa vallisoletano para que entrara Ibai para cruzar al segundo palo. Y el cuarto, en un cabezazo de Ander Herrera. Su segundo gol de la temporada. El segundo del Valladolid, en una acción aislada ya en el descuento, no empañó el gran trabajo de los hombres de Valverde, que se marcaron un partidazo.
 
El Athletic camina firme por el campeonato liguero. Está cuarto, en zona Champions, con 39 puntos y está claro que jugar en Europa la próxima temporada es más que una declaración de intenciones para el resto de la temporada. Ante el Valladolid, salvo el accidente de la primera mitad, y sin el talismán de Mikel Rico en el campo, los bilbaínos completaron tal vez uno de los mejores partidos de la temporada. Cada jornada que pasa, los hombres de Valverde -y él mismo-, ganan crédito. Ahora, les toca cambiar el registro. El jueves vuelven a la Copa. Espera un Atlético de Madrid temible. ¿O no tanto?


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